Monos, plátanos y Fotografía

octubre 30, 2018

Monos, plátanos y Fotografía

Supongo que te chocará el título... ¿qué tienen que ver los monos y los plátanos con la Fotografía?... Pues más de lo que crees, lo entenderás después de leer este artículo que continúa con la serie de entradas dedicadas a la percepción de nuestro trabajo y de nosotros mismos como fotógrafos.

Este artículo es uno de esos que hace tiempo publiqué en Fuji-Xperience, el blog de mi amigo y genial fotógrafo Javier Damlow. Lo he recuperado, revisado y actualizado para incorporarlo a Fotolarios.

El motivo de (re)publicarlo ahora es que creo que está directamente relacionado con la serie de artículos que he publicado y que estoy preparando sobre la percepción de nuestra obra y de nosotros mismos, en este caso concretamente hablaré de lo que damos por sentado y no nos replanteamos. La conexión de todo esto con monos y plátanos la descubrirás un par de párrafos más abajo, te animo a continuar la lectura y a darme tu opinión en los comentarios de esta entrada.

Empezaré a entrar en materia contándote una historia que me gustó bastante, me hizo pensar y que me incitó a escribir este artículo cuando Javi, un compañero de la oficina, me la contó. Es posible que ya la conozcas, que la hayas leído o quizá te la han contado a ti también, pues diferentes versiones del mismo texto llevan circulando por internet mucho tiempo, se titula 'El experimento de los monos y los plátanos'...



EL EXPERIMENTO DE LOS MONOS Y LOS PLÁTANOS

«Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando alguno de los monos subía la escalera para alcanzar los plátanos los científicos lanzaban chorros de agua fría sobre todos.

Pasado algún tiempo y repitiéndose las acciones en varias ocasiones, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, así que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo apaleaban para evitarlo.

Después de haberse repetido varias veces la reacción, a ningún mono se le ocurría subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.

Es en ese punto cuando los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo.

Lo primero que hizo el novato nada más ver los plátanos fue intentar subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que echaran el agua fría sobre ellos. Después de algunos palos, el nuevo del grupo nunca más subió por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. Es muy curioso el detalle de que el primer sustituido participó en la paliza al nuevo, a pesar de que desconocía el motivo del castigo.

Un tercero fue reemplazado, y se repitió todo. El cuarto y pasó exactamente lo mismo.

Finalmente el quinto de los monos originales fue sustituido también por otro nuevo.

Al final quedó un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca el castigo del agua fría, continuaba golpeando a aquel que intentaba llegar hasta los plátanos.
Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, seguramente la respuesta sería: "No lo sé, aquí las cosas siempre se han hecho así"»



¿UN EXPERIMENTO REAL?

Algunos dicen que es un experimento real, hay quien incluso cita las supuestas fuentes del experimento. Pero no hay que investigar mucho para encontrar que es sólo un cuento, que mola mucho y quizás basado en unos estudios científicos, pero la historia que te he contado es tan sólo eso, un cuento.

Algunos atribuyen a este como el origen del experimento: https://en.wikipedia.org/wiki/Monkey_and_banana_problem, pero si lo traduces y lo lees no tienen mucho que ver, sólo que salen monos, palos y plátanos.

Realmente creo que el origen del cuento no es importante en este caso, pero he querido indagar un poco para no caer en el paradigma que la propia historia cuenta. No he dado por sentado algo que me han contado, lo he cuestionado.

Pero el hecho de que sea sólo una fábula no le quita valor, pues el mensaje está ahí, es totalmente acertado y aplicable a la Fotografía.



LO QUE ME HIZO ESCRIBIR LA ENTRADA

Desde hace bastante tiempo han ido llegando a mi pantalla, a mis manos o a mis oídos, de una manera u otra, varios discursos que hablan de las reglas en la Fotografía, que asumimos, cumplimos y difundimos aunque no sepamos muy bien por qué.

Han desfilado delante mía textos sobre la regla de los tercios, la regla de la mirada, la regla de los tríos (muy sugerente el nombre pero no tiene nada que ver con ninguna placentera actividad), la del movimiento... y unas cuantas más.

Explicaban cómo y cuándo se debían usar una serie de directrices para conseguir "buenas" fotografías con composiciones correctas y bien estructuradas, como si con colocar los elementos en cierto sitio la imagen pasase a ser de calidad. También (en algunos) se decía que las reglas están para romperlas y que no debíamos tomárnoslas al pie de la letra... uf, menos mal... ya creía que me iba a llevar alguna multa.

Ya te he comentado alguna vez que a mi la palabra "regla" (usada en el arte) me chirría muchísimo, aunque sí que es cierto que hay muchas recomendaciones, recursos y técnicas que son de demostrada eficacia para conseguir una imagen bien construida y que emita con (más) eficacia el mensaje (sea cual sea y si es que lo hay).

Yo mismo he escrito en mi propio blog algunas entradas que hablan de esos recursos por ejemplo AQUÍ y AQUÍ.

Portada de mi artículo sobre 'La (mal llamada) regla de los tercios'
Independientemente de si son reglas, recomendaciones, recursos o como quieras llamarlo, he observado que en algunos casos se intenta dar explicaciones más o menos acertadas sobre el origen de estas supuestas normas, eso lo veo bien.

Peeeero también he visto que en algunas ocasiones se dice prácticamente "esto es así y punto".

Fui testigo de ello hace un tiempo...



¿QUÉ TIENE QUE VER EL CUENTO ESTE CON LA FOTOGRAFÍA?

Fui testigo de ello cuando un "Fotógrafo" con cierta experiencia y del que yo suponía que sabía bastante sobre esto de hacer fotos le explicaba a un aficionado que recién empezaba algunas de estas supuestas reglas... bueno... más que explicarlas le regañaba por no cumplirlas.

Compartir conocimientos está bien, criticar una obra (si te lo piden) está bien... siempre y cuando no sean conocimientos y críticas erróneas o sin una base coherente y demostrada.

Imagen de pixabay.com
Imagen de pixabay.com
Aunque, a mi modo de ver, el problema real no fue que el experimentado fotógrafo no diese muchas más explicaciones que "esto es así" o "esto debes hacerlo asá", ese hecho ya tiene delito de por sí. El verdadero problema es que el recién iniciado no hizo ni una sola vez la pregunta "¿por qué?".

Es más, he sido testigo de un segundo problema todavía mayor y derivado de ese asunto... ha pasado un tiempo desde entonces y el que antes era un aficionado ahora se le considera experimentado y repite a otros iniciados los dogmas que aprendió y de nuevo nadie le/se pregunta "¿por qué?".

Para rematar, cuando alguno de ellos se salta una de esas supuestas reglas de las que nadie sabe ya el origen se le "regaña" o es menospreciado y a veces (casi literalmente) vapuleado... ¿te suena?... sustituye "plátano" por "hacer las cosas de otra manera".

Y es que esa sencilla pregunta "¿por qué?" es muy poderosa, es básica para el aprendizaje, para la evolución, para tener un estilo propio, para no ser un mono apaleado... y para no caer en dogmas que muchas veces no son más que recomendaciones mal entendidas, en ocasiones mal ejecutadas y en el peor de los casos innecesariamente aplicadas, como las cansinas reglas de "loquesea"... yo le tengo especial tirria a la de los dichosos tercios, que puede estar muy bien para usar al principio, cuando aún no tienes claro qué quieres contar o cómo puedes contarlo... pero que gente avezada en esto de capturar imágenes califique de "mala fotografía" una que no respeta esa puñetera regla... me parece demasiado.



¿POR QUÉ?

Creo que una de las bases del Arte, sobre todo de las Artes Gráficas es cuestionar cosas, plantear "problemas" y "dilemas" para que el espectador se haga preguntas... pero si nosotros mismos, supuestos "artistas" no nos preguntamos nada, no cuestionamos nada, no vemos problemas ni dilemas y nos ceñimos a un dictado, ¿qué tipo de expectativas tenemos?¿No nos estaremos convirtiendo en cuadriculados vendedores de humo?

Además, siempre se enseña (o se debería enseñar) que es casi básico que todo en una imagen debe tener un "por qué" y que si no lo tiene es porque sobra... repito... todo tiene que tener una respuesta válida a la pregunta "¿por qué?"... todo... incluso las reglas o los recursos que usamos. ¿Por qué ese elemento está ahí y no en otro lugar?¿por qué se ha cortado ahí el encuadre?¿por qué en blanco y negro? ¿por qué en color?¿por qué desde ahí?... incluso ¿por qué esa focal?¿por qué esa cámara?... y por supuesto ¿por qué usar la regla de los tercios y no otro recurso?¿por qué no dejar menos espacio entre la mirada y el margen de la foto?...etcétera...

Si no sabemos el motivo de que ese elemento deba estar en tal zona del encuadre ¿por qué lo ponemos ahí y no en otro lugar?¿y por qué defendemos que deba estar ahí para respetar una regla de la que ni siquiera nosotros entendemos el motivo que justificaría el que deba ser respetada?...

Por seguir con lo de la "regla" de los tercios... Ya no debería valernos el sainete de "es que es uno de los puntos fuertes"... ¿fuerte en qué?¿Por qué se dice que es un punto de atención? ¿Qué lo hace diferente a cualquier otra zona del encuadre? ¿Acaso si estuviésemos ante un papel en blanco nuestra vista se dirigiría a uno de los tercios? Quizás al centro sí, quizás a los bordes, ¿pero a la intersección de los tercios nunca, a no ser que pongamos algo ahí y si ese algo lo ponemos en otra posición nos llamará (seguramente) igual la atención. Y así con otras muchas "reglas".

    

Hay tropecientos recursos (muy bien explicados, con mucha y demostrada base y eficacia) que anulan a ese dogmático "punto principal de atención" de la regla del recurso de los tercios... la nitidez, la luz, los colores, las líneas, el peso visual, la narrativa, el equilibrio... Todo ello es más importante que esa concreta zona del encuadre y en la gran mayoría de los casos la anulan.

¿Por qué ceñirnos casi exclusivamente a esa regla para componer?... Bueno a esa y a otras cuantas similares... Pues porque es lo que nos han enseñado (casi) a base de palos y nunca nos hemos cuestionado.



LA MORALEJA...

Por eso al principio te ponía la fábula de los monos, porque es una buena representación de lo que creo que está pasando en ocasiones con la Fotografía. Nos dicen "esto hazlo así", "tal cosa es asá", "respeta esta norma", "haz caso a esta regla"... pero no nos cuentan "por qué" o cuál es el origen de cada recurso y lo peor es que nosotros mismos no nos preocupamos de saber qué hay detrás, de cuestionar las cosas.

Deberíamos interesarnos por investigar un poco más la verdadera historia del Arte y su verdaderos recursos artísticos, pero no sólo eso, no sólo pasa con la composición...


Deberíamos estar siempre cuestionándolo todo, comprobándolo todo por nosotros mismos, experimentando y aprendiendo, quedándonos con lo que comprobadamente nos funciona en cada caso, porque no hay una fórmula mágica para todo, no hay un método exacto de que tus fotografías mejoren a través de tal o cual regla concreta, eso sólo nos lo dicen en ciertos sitios para lanzar un gancho, cuando a veces no saben ni de lo que hablan o ni siquiera se creen lo que dicen.

Nos estamos estancando, damos vueltas en círculos, porque no nos atrevemos a subir la escalera para comernos los plátanos y cuando alguien lo hace le vapuleamos... aunque no sepamos ya ni el por qué.

Molaría que dejáramos de hacer el mono 🙈🙉🙊 ¿no?

Lo que sí que molaría es que me dieras tu opinión en los comentarios y si te ha gustado el artículo lo podrías compartir en tus redes sociales, así muestras tu apoyo al trabajo que hago con este blog.

Y si crees que lo que has aprendido hoy lo merece, puedes invitarme a un café...


Gracias por estar ahí.


Autor del artículo:

Carlos Larios
Me llamo Carlos Larios, trabajo de Diseñador Gráfico, Ilustrador, Fotógrafo y Padre (entre otras cosas)... Soy una persona tranquila con una mente inquieta y estoy tratando de crecer en la Fotografía, me encantaría que me acompañaras.

REDES : @piratalarios
WEBwww.carloslarios.es

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8 comentarios

  1. Ante todo buenas noches desde Sevilla, hace tiempo que lo leí(lo pusiste en el blog de Javier),como comentas arriba,te has pegado un buen tute escribiendo.
    A ver, mi opinión es la que suelo usar en mis fotos, hay que conocer las reglas? SI
    Hay que cumplirlas? Aquí coincido contigo,por qué?
    Si sigo las reglas de otros a veces es como si le imitara,la mayoría de las veces no miro las reglas, sino que me guste el resultado,salvo cuando es encargo que entonces las reglas son impuestas, un saludo

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    1. Buenas, sí lo he revisado y actualizado para incorporarlo a mi propio blog, me alegra saber que me has leído tanto en este como en el blog de Javier, muchas gracias.

      Yo escribí este artículo pensando, sobre todo, en reglas compositivas que al principio seguimos al pie de la letra sin plantearnos si realmente son adecuadas para tal o cual foto.

      Estoy de acuerdo contigo en lo que dices. Además añadiría que ni siquiera creo que haya "reglas", pienso que sería mejor llamarlas "recursos". Tampoco entiendo las "reglas como rotas", más bien me parece que aplicamos lo que conocemos cuando debe ser aplicado o cuando nos gusta y que en ocasiones usamos los recursos de forma diferente, incluso opuesta a lo que se presupone, buscando un fin expresivo, visual o narrativo, que refuerce nuestro mensaje.

      Muchas gracias por pasarte y comentar. ¡Un saludo!

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  2. Hola Carlos, es mi primer comentario en tu web, apenas te conocí hace unos días y mi propósito es seguir leyéndote y aprendiendo.

    Bien, respecto al tema, soy un iniciado en el mundo de la fotografía, y no paro de buscar y leer información para aprender. la conclusión a la que he llegado del aprendizaje que llevo respecto a la composición, es que debo de aprender esas reglas que hay establecidas y mejorar los encuadres que hago de mis fotos, ya tendré tiempo de inventar. He aprendido que no poniendo el sujeto en el centro la fotografía queda mejor, ¿que hago?, aproximarme a esos puntos definidos por la regla de los tres tercios, y de verdad creo que me gusta más el resultado. Mañana será de otra manera probablemente.

    Y como tus ha dicho también creo que deberían de dejar de llamarse "reglas" y pasara a ser recomendaciones, por ejemplo, la recomendación de los tres tercios.

    Y sin más gracias por tu trabajo. Y lo de los monos está muy bien, lo usaré en algún momento.

    Un saludo.

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    1. Me alegra saber que te vas a quedar por aquí, será un placer ser de ayuda.

      Estoy de acuerdo contigo, hay que aprender lo que ya existe, pero no existe nada establecido...

      Fíjate, dices haber aprendido que si no pones el sujeto en el centro la foto queda mejor... ¿siempre queda mejor?¿seguro que no hay ninguna ocasión en la que el sujeto centrado sea más acorde al mensaje o a lo que muestras?... Ahí está el tema, nada es infalible, todo es relativo, no hay fórmula mágica. Lo que creo que hay que hacer es tratar de entender por qué en ocasiones es mejor centrar al sujeto pero en otras no. Si lo centras (normalmente) creas una imagen estática y equilibrada, si lo descentras aportas dinamismo y desequilibrio, ¿qué es mejor?... depende... depende de lo que quieras transmitir. Por eso el recurso de los tercios está bien, pero sólo en ciertas ocasiones. Y así con cualquier otro recurso compositivo.

      Muchas gracias por aportar con tu opinión y por seguir el blog. Para lo que necesites, estamos por aquí cerca.

      Un saludo!

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  3. Muchas gracias Carlos, de acuerdo con tu opinión. Yo no desestimo lo "académico", de hecho casi siempre lo observo, pero muchas de mis fotografías cuando hago el disparo, mentalmente yo lo tengo pensado y cuando veo que el "Sujeto" reune las condiciones por luces, encuadre etc. entonces disparo, entre tanto, quieto parao y sigo buscando el angulo correcto.
    Saludo afectuoso de Cuenca-España

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    1. Gracias a ti por pasarte y aportar tu punto de vista.
      La paciencia, la observación... más eficaces, desde mi opinión, que cualquier "regla". Buena actitud.

      Un saludo 😊👍

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  4. Carlos , gracias por este espacio, quiero abrir un poco el debate con un par de puntos. Yo llevo mucho tiempo haciendo fotografías casi dos tercios de mi vida, no por eso me considero un maestro ni nada, vivo replanteándome todo, he estado usando las reglas de los tercios algunas veces y otras no, teniendo resultados buenos a veces y otras no. Pero hay que tener en cuenta que también hay obras en la historia del arte que marcan el camino, como faroles y están ahí desde hace mucho, antes que nosotros, a pesar que han pasado muchos que han roto las reglas y a veces solo ha sido una moda. Lo vemos a menudo en la música que vive rompiendo las reglas, pero finalmente los maestros siempre quedan. Y si los maestros encontraron un camino yo creo que siempre es bueno aprenderlo, manejarlo y luego romperlo si quieres, pero si partes rompiendo antes de aprender el oficio, solo por romperlo, como experimental, la historia demuestra que de eso está lleno el camino. A mi debo reconocer que me cuesta entender la mayoría de lo moderno que busca solo cambiar lo antiguo, ahí me pierdo. Pero mas me pierdo cuando existe gente con cierta influencia en la élite económica que sin buenos argumentos sobre valora obras de "arte" con precios altísimos, eso hace que muchos como yo dedicados al oficio no entiendan que es lo realmente bueno o no.

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    1. ¡Estoy totalmente de acuerdo contigo! Por mi parte no hay debate en lo que dices, es casi incuestionable... lo que quizás no ha quedado claro (por mi parte) son algunas de las cosas que he intentado transmitir con mi artículo:
      - No existen reglas, sí recursos y recomendaciones de probada eficacia.
      - Aún así, de todas ellas deberíamos conocer su razón de ser para poder aplicarlas (o no) correctamente. No vale "porque sí", por eso hay que cuestionarlas.
      - La "regla" de los tercios es un recurso que viene del Dibujo y la Pintura pero ha sido mal entendida y aplicada en Fotografía desde el principio y encima se ha convertido en ocasiones en un dogma sin sentido.

      Aparte de eso, indudablemente hay que seguir el camino de los maestros, hasta donde ellos llegaron y continuar donde lo dejaron. Los que empiezan "rompiendo cosas" sin ningún recorrido de conocimiento y evolución, en mi opinión, son vendedores de humo.

      Y lo de las obras de arte... bueno... en eso vuelves a tener toda la razón, es casi de chiste. Te invito a leer otro artículo de este blog, se titula: "Las tres fotos más caras de la historia analizadas por mis hijos"...

      http://www.fotolarios.es/2018/02/fotos-mas-caras-analizadas-por-mis-hijos.html

      Si te animas a leerla, me encantaría que dejaras tu opinión en los comentarios.
      ¡Muchas gracias por aportar tu interesante criterio!

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